Me enviaba diariamente dones y presentes, pero jamás le di gracias.
Siempre daba muestras de querer mi amistad, pero yo demostraba frialdad.
Sin hogar, atribulado y hambriento expuesto continuamente al peligro, me
ofreció refugio, consuelo, aliento y seguridad, pero permanecí ingratamente
silencioso.
Finalmente se interpuso en mi camino y con lágrimas en los ojos me buscó
y me dijo: "Ven y tendrás morada conmigo".
Quiero contarte cómo me trata ahora.
Suple mis necesidades,
me da más de lo que le pido,
se anticipa a suplir lo que necesito,
me ruega que le pida más,
jamás me reprocha mi ingratitud pasada ni me recuerda las locuras de antaño.
Déjame contarte lo que pienso ahora de Él.
Su bondad es tanta como su grandeza,
su amor es ardiente, fiel y sincero.
Es pródigo en sus promesas y fielmente cumple.
Es celoso de mi amor, por cuanto lo merece.
Soy deudor suyo en todo pero Él me llama "amigo"."
Al leer el anterior manuscrito no pude evitar conmoverme.
Recordaba momentos en los que pase por tribulaciones y NUNCA me falto nada. Viví una vida "a lo que daba", sin ningún tipo de agradecimiento, sin percatarme de que Él siempre estuvo en cada hora, en cada instante, en cada momento supliendo cada una de mis necesidades.
Dios anhela que hoy lo busques, Él esta dispuesto a dar todo y mucho más de lo que pidamos pero espera que escuches su voz y prestes atención a su llamado. Te ama y te acepta tal cual eres, a diferencia de los demás Dios no ve tú parecer, sino tu corazón.
"...Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que esta delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón." 1 Samuel 16:7.
No hay comentarios:
Publicar un comentario