Estas últimas semanas he estado un tanto ocupada, sin embargo he tratado de no
olvidar lo realmente importante... ¡La comunicación con Dios!
Cuando eramos pequeños y salíamos bien en alguna área de nuestra vidas eramos
premiados, quizás con una salida al parque, al cine, con un objeto que queríamos
o hasta un premio monetario... Si así son nuestros padres ¿Cuanto más no lo es Dios?
Como todo padre, quiere lo mejor para nosotros, pero para recibir primero tenemos que dar.
De cierta manera somos probados por fe. Dios nos prepara, y cuando nuestra mente y
corazón están aptos para recibir el suelta las bendiciones a nuestras vidas.
Ciertamente Él sabe lo que necesitamos, pero quiere que tú mismo se lo comuniques,
que le hables y le digas que es lo que realmente necesitas.
Hace días estaba tan cansada que acostada en mi cama luchaba conmigo misma y pensaba:
"No me puedo dormir sin hablar con Dios" y aunque no lo crean el mismo cansancio
me impedía hasta pensar y moverme... Mis ojos luchaban para mantenerse abiertos y
dentro de mi estaba el deseo de poder levantarme, a los minutos................ La luz de mi cuarto se
encendió y sentí un frío que recorrió todo mi cuerpo, quede completamente estupefacta,
pero al mismo tiempo sonreía... Era realmente extraño. Entendí que cuando Dios
quiere, QUIERE. Esa noche de rodillas clamé a Dios y con lagrimas en mis ojos hable con Él.
Lo que te quiero decir con esto es que a veces nuestro Padre nos envía señales, trata de llamarnos
la atención con cosas no tan cotidianas, queriéndonos decir; ¡Hey! Estoy acá, habla conmigo
y no me ignores!
Una verdadera comunicación con Dios te va a llevar a otro nivel... Sólo tú sabes en que momento
empezarla. Entonces... ¿Que esperas? Anímate y habla con Él.
Un abrazo, y no olvides, Dios te ama.
lunes, 8 de julio de 2013
martes, 2 de julio de 2013
Tormenta y calma.
Siempre hace falta un descanso, ese momento de intimidad que
por tanto tiempo nos negamos a nosotros mismos. Decidimos hablar con el "yo" interior
y pensar detenidamente las cosas. Necesitamos encontrarnos y preguntarnos realmente;
¿Que es lo que queremos?.
... Fue lo que me sucedió. Al ver la fecha de la última entrada publicada me sorprende
el hecho de que pasaron casi 12 meses, y les confieso que aún queriendo escribir y
teniendo varias ideas no podía... Sabia lo que necesitaba más no lo quería en ese momento,
luego de ignorar por un largo tiempo me di cuenta de que eso a lo que tanto le huía
se resumía en una palabra: RECONCILIACIÓN.
Es extraño querer y no querer, la pelea que muchos tenemos en nuestra mente
y hasta nos quita el sueño: El corazón vs. La mente. Los sentimientos vs. La razón.
Saber que tenemos un vacío el cual podemos llenar pero no queremos hacerlo
por temor a afrontar lo que nos viene, pero como quien dice "el que no arriesga no gana"
decidí arriesgarme, y debo decir que fue MÁS lo que gane que lo que pude haber perdido.
No hay día en el que no me levante feliz, el sólo hecho de mirar el cielo me da motivos
para saber que no estoy sola, que existe alguien más que aunque no pueda ver esta allí.
Sus palabras me llena de alegría, escritos con profundo amor y dedicado a nosotros;
Su creación.
¿Sabes de quien te hablo?
Sin duda alguna es alguien sobrenatural, alguien que por amor fue capaz
de morir para darnos lo que conocemos como Vida Eterna y Salvación, Él sólo
te pide una cosa: Entrégale tú corazón y Él se hará cargo de lo demás.
Si antes no hallaste el momento te tengo buenas nuevas, he aquí el tuyo.
No estas leyendo esto por casualidad, más bien por causalidad, es el momento
de una reconciliación con Dios. ¡Habla con Él!, estoy segura que
en lo más profundo de tú corazón has anhelado esta oportunidad. Te invito a que
inclines tus rodillas y clames a quien te forjo en el vientre de tú madre y sopló aliento de
vida para que hoy tú puedas leer esto.
En la biblia:
Proverbios 23:26
Juan 3:16.
Efesios 2:19
Suscribirse a:
Entradas (Atom)